Citas de Santos

«... Y les dijo: Retiraos, porque no está muerta la niña, sino dormida. Estas palabras [...] nos enseñan, además, que no debemos tener miedo a la muerte; porque El mismo habia de morir, y valiéndose de la muerte de otros (como sucedió también con Lázaro: Nuestro amigo Lázaro duerme), inspira confianza a sus discípulos, y les enseña a sufrir con valor la muerte. Porque desde su venida, la muerte no es más que un sueño». 

San Juan Crisóstomo


« En Cristo, la muerte ha perdido su poder, le ha sido arrebatado su aguijón, la muerte ha sido derrotada. Esta verdad de nuestra fe puede parecer paradójica, cuando a nuestro alrededor vemos todavía hombres afligidos por la certeza de la muerte y confundidos por el tormento del dolor. Ciertamente el dolor y la muerte desconciertan al espíritu humano y siguen siendo un enigma para aquellos que no creen en Dios, pero por la fe sabemos que serán vencidos, que la victoria se ha logrado ya en la muerte y resurrección de Jesucristo, nuestro redentor». 

San Juan Pablo II

«La muerte no es un punto final, es un tránsito. Al acabar nuestro viaje en el tiempo, viene el paso a la eternidad».  

San Cipriano

«¡Qué gran dignidad y seguridad, salir contento de este mundo, salir glorioso en medio de la aflicción y la angustia, cerrar en un momento estos ojos con los que vemos a los hombres y el mundo para volverlos a abrir en seguida y contemplar a Dios! »

San Cipriano


«El cristianismo es un programa lleno de vida. Ante la experiencia cotidiana de la muerte, de la que se hace partícipe nuestra humanidad, repite incansablemente: Creo en la vida eterna. Y en esta dimensión de vida se encuentra la realización definitiva del hombre en Dios mismo: Sabemos que... seremos semejantes a Él, porque le veremos tal cual es (I Jn 3, 2) 

San Juan Pablo II

«...en las pérdidas temporales toque Dios y pulse por donde quiera, y en la cuerda que El escoja de nuestro laúd nunca dejará de producir una buena armonía. Jesús, Señor, sin reservas, sin excepción, sin limitación, hágase tu voluntad sobre padre, sobre madre, sobre hija, en todo y siempre.

Aunque Dios nos lo quite todo, nunca nos dejará sín El, mientras no lo queramos. Pero hay más; nuestras pérdidas y separaciones no son más que por breve plazo».

San Francisco de Sales

«El cielo consiste, asimismo, en la perfecta satisfacción de nuestros deseos, ya que allí los bienaventurados tendrán más de lo que deseaban o esperaban. La razón de ello es porque en esta vida nadie puede satisfacer sus deseos, y ninguna cosa creada puede saciar nunca el deseo del hombre: sólo Dios puede saciarlo con creces, hasta el infinito». 

Santo Tomás de Aquino

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